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Serie Bioregiones 2: Los Andes del Norte

Donde la cordillera se abre en tres, el agua sale hacia el Caribe, el Pacífico, la Amazonía y el Orinoco. No la separan fronteras.

Montañas andinas cubiertas de bosque con una franja de neblina sobre un valle de potreros y una carretera

Los Andes recorren todo el continente, desde la Patagonia hasta el Caribe. En su extremo norte, al entrar a Colombia, la cordillera hace algo que no hace en ningún otro lugar: se abre en tres grandes ramas, la Occidental, la Central y la Oriental. Ese gesto del relieve es el corazón de una de las regiones más diversas del planeta, la bioregión de los Andes del Norte.

Un techo que reparte el agua

Entre la cordillera Oriental y la Central baja el río Magdalena. Entre la Central y la Occidental corre el Cauca. Los dos se juntan y desembocan en el Caribe. Por el otro lado de las montañas, ríos como el Caquetá bajan a la Amazonía, otros corren hacia los llanos del Orinoco y otros caen al Pacífico.

Es decir, desde estas montañas el agua toma caminos hacia cuatro grandes regiones. Lo que pasa en una ladera de los Andes del Norte no se queda ahí: llega a ciudades, ciénagas, selvas y costas a cientos de kilómetros.

Muchos mundos en un solo trópico

Todo esto ocurre en el trópico, con montañas que van desde casi el nivel del mar hasta más de cuatro mil metros. Esa combinación de calor ecuatorial y altura crea, en distancias cortas, ecosistemas muy distintos: bosques secos en los valles interandinos, bosques de niebla en las laderas, páramos en las cumbres, selvas húmedas donde la cordillera baja a la Amazonía y valles cálidos entre una cordillera y otra. Todos son Andes del Norte.

Los páramos merecen una mención aparte. Colombia tiene cerca de la mitad de los páramos del mundo, y de ellos depende el agua de millones de personas. Son esponjas de alta montaña: guardan la lluvia y la neblina y la sueltan despacio hacia los ríos.

Tanta variedad de tierra y agua trae vida. Colombia está entre los países con más especies de aves, orquídeas y mariposas del planeta.

Y la vida trae cultura

Durante miles de años, los pueblos de estas montañas y de sus selvas cultivaron, intercambiaron y compartieron plantas como el algodón, el tabaco, la coca y el yagé. Caminos, mercados y alianzas cruzaban las cordilleras mucho antes de que existieran los países que hoy las dividen. La diversidad cultural de la región es hija de la misma diversidad de pisos y aguas.

Lo que une

Una bioregión es una región biológica donde el relieve conecta ecosistemas, aguas y culturas. En los Andes del Norte, esa conexión no se detiene en ninguna frontera: estas montañas siguen en Ecuador y en Venezuela. No las separan las fronteras. Las une el agua.

Pensar a esta escala cambia la pregunta. Ya no es solo qué hacemos en nuestra finca o en nuestro barrio, sino de qué montaña dependemos y quién más depende de ella.

En el próximo episodio bajamos de la escala grande a un solo río, para ver cuántas maneras de vivir caben en una montaña.

Imagen: cuadro de un video de Pexels.


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