En 2026, la Madre Tierra empezó a visitar escuelas de Barichara. Llega con una máscara de hojas y una falda enorme que, extendida en el piso, es un paisaje entero: montañas verdes, un río azul, árboles, animales. Los niños se sientan alrededor y escuchan. Así arranca FloreSeremos, la propuesta de educación regenerativa de Sueños del Bosque.
Un laboratorio que empezó escuchando
FloreSeremos nació como un laboratorio vivo. En el primer piloto, durante el segundo semestre de 2025, el equipo se dedicó sobre todo a escuchar a los niños y las niñas: qué les interesaba, qué les gustaba y, sobre todo, de qué manera se conectaban mejor con la experiencia. Esa escucha marcó el camino que siguió.
De ahí salió una historia: la de una semillita que despierta en el corazón del bosque y emprende un viaje para recordar la luz que lleva adentro. El cuento está inspirado en Barichara, en sus animales y sus paisajes de bosque seco, y se convirtió en el hilo que teje todo el proceso. Cada encuentro vuelve a él.
Aprender con todo el cuerpo
La propuesta parte de una necesidad sencilla: conectar el aprendizaje con el cuerpo, la emoción y la conciencia. En FloreSeremos se juega a ser semilla, a ser río, a ser viento. Se aprende a escucharse, a expresarse y a relacionarse con otros seres desde el cuidado y la empatía.
El arte, el movimiento y las distintas formas de expresión dejaron de ser actividades sueltas y se volvieron el camino del aprendizaje. Sentir, moverse, crear, experimentar, ser: ese es el recorrido que proponen a los niños, con cuatro etapas que van del cuerpo a las emociones, de ahí a la presencia y, al final, a acciones concretas de cuidado de uno mismo, del otro y de la Tierra.
En escuelas rurales y urbanas
FloreSeremos sucede entre las montañas del bosque seco tropical, en escuelas rurales y urbanas de Barichara que abren espacio a otras maneras de aprender, como el Instituto Técnico Aquileo Parra y la Institución Educativa Paramito. Los niños pintan, escuchan el cuento, se acuestan en el piso alrededor del paisaje de tela, se toman de las manos.
Lo que se cultiva no es solo una clase distinta. Es la idea de que aprender también es reconocerse, conectarse con los demás y descubrir que, desde lo que somos y hacemos cada día, podemos cuidar la vida. Para un territorio que depende de su bosque y de su agua, esa es una semilla que vale la pena sembrar temprano.
Foto: FloreSeremos, Sueños del Bosque.


